Re-ubicando el parto

Hace 3 años, cuatro meses y 27 días que dí a luz. Aquello por lo que me estuve preparando durante nueve meses, mentalmente, emocionalmente y también físicamente, pasó un 19 de agosto de 2009 y ahora, la verdad es que me queda muy lejos. Más de lo que pensaba que me quedaría poco después de parir. Pensaba que siempre tendría un recuerdo punzante, claro y nítido del parto. Y evidentemente que lo recuerdo, faltaría más, pero todo ha quedado diluido: no sólo las imágenes de aquel día, lo que pasó y lo que sentí, sino también la importancia que a día de hoy doy a aquel hecho, el parto.

¿Es importante el parto? Muchísimo. Es muy importante la vivencia, lo que sentimos, lo que pasa, cómo se desarrolla, lo que siente el bebé, como nos tratan y como le tratan… Pero al mismo tiempo, ahora que tengo una niña que va hacia los tres años y medio, miro atrás y veo tantos otros momentos importantísimos de su vida, de su crianza, de su crecimiento como niña y del mio como madre, que el parto ya no me parece tan crucial como me parecía al poco de parir.

Mirado con perspectiva, encuentro importantísimo cómo se desarrolla la lactancia, cómo gestionamos el destete, como se adaptan a la escuela, como lidiamos con la separación madre-bebé cuando a menudo son demasiado pequeños para ver como mamá se va a trabajar. Mirado con perspectiva, me parece vital cada vez que los llevamos al médico y los atienden, o los ingresan… Creo que son importantísimas sus rabietas y la manera como las gestionamos (a veces nefasta y otras exitosa…). Me parece muy importante nuestra presencia a su lado y cuando estamos, cómo estamos. Son importantes los ratos de juego, y el poner a dormir, y el hecho de atenderlos cuando se despiertan cuarenta veces por la noche, y cuando lo hacen sólo dos…

Con una hija que va hacia los tres años y medio, veo el parto como un escalón del camino, y no como EL camino. Veo que era un momento crucial más, que venía tras una gestación también importantísima y que llegaba antes de una crianza vital e imprescindible.

El parto, ahora que lo veo con perspectiva, no sobresale más que cualquier otro de los momentos importantísimos que he vivido con ella. Para mí, como madre, fue un punto de transformación enorme: el hecho de que no hubiera ido como yo esperaba me giró la tortilla y de qué manera, y me supuso una conmoción importante y ahora veo que también fue imprescindible para mi aprendizaje como persona y como madre. Pero al mismo tiempo, no ha supuesto más transformación que la que he vivido con la lactancia de Laia, o con su crianza.

Porque con ella siento que me transformo cada día, porque vivimos intensamente cada cosa que sucede: cuando jugamos y también cuando se enfada. Porque con ella aprendo cada día, sin excepción, y todo lo que hemos vivido me ha hecho reubicar el parto a un lugar, para mí, más real, más sereno, más como lo que creo que es: un escalón más de este profundo, largo y transformador camino que es el de la maternidad.

Y estoy convencida de que haber podido reubicar el parto en mi vida me ayudará muchísimo a vivirlo de una manera muy distinta si alguna vez tengo que atravesar otro. Estoy segura.

Y tú, ¿qué opinas del parto? ¿Dónde lo has ubicado dentro de tu vida?


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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

7 respuestas

  1. Me ha encantado tu reflexión. De hecho, me ha hecho replantearme cosas, porque yo le doy tal vez demasiada importancia al parto y a la lactancia de mis hijos en comparación con todo lo demás. Y como tú dices, la crianza está compuesta de muchas muchas cosas, muchos escalones, todos importantes. Gracias por darme esta perspectiva. Un abrazo.

    1. Hola, Desastremadre!
      Todo es importante, absolutamente todo. A veces damos más importancia a lo que no ha ido bien, porque en el fondo, nos culpabilizamos, y lo que nos es fácil, ya no lo valoramos porque no nos cuesta y nos sale espontáneamente. Y no. Todo es importante. También lo que hacemos estupendamente casi sin darnos cuenta! Nuestros errores, nuestros aciertos, lo que nos salió como esperábamos y lo que no… Todo es por algo en este maravilloso plan que es la vida. Todo ha sucedido por algo, porque aprendamos A o B. Y todo cuenta, todo vale, todo es importante. Gracias a ti, por compartir y por estar.
      Un beso

  2. En mi caso ha sido parecido. Hace dos años, dos meses y 14 días que nació mi hijo. Mi parto tampoco fue como yo esperaba, aunque tuvo muchos momentos maravillosos. Al principio me traumatizó bastante lo que pasó, después, pasados unos meses (bastantes, creo) fui capaz de empezar a relativizar.

    El parto es el comienzo y creo que es muy importante, pero evidentemente la crianza, el día a día, es lo fundamental. A pesar de eso sigo dándole mucha importancia al parto, porque creo que se cometen muchas injusticias con el modo en que nacen nuestros hijos. Y creo que el nacimiento de nuestros hijos, si se lleva a cabo con amor, respeto y delicadeza, facilita mucho ciertas cosas, al menos a ciertas mujeres.

    Creo en el vínculo que establece entre madre y bebé durante el nacimiento. Ese vínculo existe y se crea sea como sea ese nacimiento… Pero si podemos hacer que el camino hacia él sea el óptimo, mucho mejor.

    En mi caso ese vínculo se estableció estupendamente, a pesar de que estuve unos 10 minutos con mi bebé y después estuvimos separados casi 24 horas. Pero sé que no en todos los casos es así.

    Me gusta la frase de Michel Odent, la que dice que para cambiar el mundo tenemos que cambiar primero la manera en la que venimos a él. Pero sin olvidar nunca que esto no tiene sentido si el amor no rige cada día de nuestras vidas junto a nuestros hijos.

    1. Hola, Bichilla!
      Totalmente de acuerdo en todo. El parto es importantísimo y se cometen barbaridades! En este blog he hablado de ello muchas veces. El vínculo es clave y las primeras horas son importantísimas… Vaya, todo lo que has apuntado lo siento como cierto.
      A veces nos fijamos más en lo que no fue bien, y aquello toma una importancia desmesurada en nuestra vida y nos impide ver que TODO absolutamente es una oportunidad: de vincularnos más, de estar más presentes, de aprender… Si no fuera así… imagínate que duro para alguien que ha tenido un parto horroroso! Siempre hay la oportunidad de REPARAR… y lo único que hace falta es que sepamos verlo, nos demos cuenta, y aprovechemos la ocasión.
      Besos!

  3. Hola! Acabo d’adonar-me que el meu part va ser fant`astic! Si, potser no va ser com jo esperava en algunes coses, o em vaig sentir diferent, per`o el que realment era important, va passar! El meu fill Quirze va neixer i ara gaudim de la seva presencia cada dia. El meu company em deia que el part era nomes un grao mes i jo m’enfadava una mica. Per mi el part era EL PART! I m’adono q potser te a veure en que era el meu moment, on JO podia DONAR A LLUM al nostre fill… Com si hagues de demostrar alguna cosa a algu… I aixo es el que em sap greu del meu segon part. No era cap prova a superar, no soc menys mare si pareixo amb epidural ni si el part acaba en cesarea…Perquè l’amor cap a aquella criatura no es mesura, per sort, segons el tipus de part que hem viscut!
    Gracies, per ajudar-me a posar el part al seu lloc!
    (I ho sento pero aquest m`obil no fa be els accents, si els fa)
    Un peto

    1. Hola Lali!
      No pateixis pels accents! 🙂 Sí… tot sovint ens posem una pressió a sobre… sé de què em parles perquè jo això també vaig sentir-ho i clar, imagina’t la súper decepció! 🙁 Però el temps dóna perspectiva, l’aprenentatge ajuda a veure el que ha passat a la teva vida com «ah, val… ara ja ho entenc» i segur que tu has après un munt de coses amb el part del Quirze! Tu em vas inspirar aquest post o sigui que les gràcies te les dono jo a tu! 🙂
      Una abraçada

  4. Yo también lo veo de una manera muy distinta.. tal vez, más realista, con muchos aprendizajes para el próximo. Y estoy bastante de acuerdo contigo en su importancia. La crianza de un hijo comienza desde su gestación y trasciende en nuestra vida para siempre. Lo que pasa es que al principio no sabemos como será y nuestra perspectiva se limita a los eventos más cercanos y trascendentales, en ese momento. Tal vez por eso cuando estamos barrigonas no pensamos en nada más, pero luego nos damos cuenta que eventos transcendentales suceden casi a diario y es nuestra obligación disfrutarlos y aprovecharlos.

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