Sexo (I)

Sexo (I)

7.3.11

El sexo, seguro que estaréis conmigo, es un GRAN tema. Antes de tener hijos, por supuesto, pero también después. El sexo es un tema que muchas veces hace sufrir y seguramente más de lo que admitimos que nos “hace sufrir”. Pero también hace reír. Yo me he hecho hartones de reír, de aquellos de dolor de estómago, hablando de sexo con otras parejas con hijos.

Pero… empecemos por el principio (ah, y ya os lo advierto; si me alargo, de este texto haré dos entregas, o tres, las que sea necesario que el tema bien lo merece!). Una pareja quiere tener un hijo y claro, para tenerlo hay que practicar el sexo, o hacer el amor, o follar, decidlo de la forma que más os guste. Aparentemente parece una tarea fantástica y la verdad es que (y aquí os hago una confesión de las buenas) para mí los tres meses que tardamos en quedarnos “embarazados” fueron la bomba! No hay nada más fantástico que sentir a la vez el deseo de engendrar vida y hacerlo con la persona que amas y de esta maravillosa manera que es hacer el amor.

Pero… ¡ay! como tardemos más de lo previsto en quedarnos en estado ya empiezan las prisas y con ellas, llega el dichoso calendario y los días fértiles. El calendario y el miedo de no poder tener hijos. Y el miedo, ya lo he dicho alguna vez, es mejor tenerlo muy lejos y más aún, en los temas de cama. Ir a la búsqueda de un hijo con la cabeza hecha un cóctel de impaciencia y miedo, hace que el sexo ya no sea tan fantástico y a veces, se acabe convirtiendo en un suplicio. Una vez un hombre me dijo que él, cuando veía en el calendario una raya roja que quería decir “hoy toca“, le entraban ganas de salir de casa corriendo!

¿Y qué pasa muchas veces? Pues que el hombre se siente cohibido con esta forma matemática de “acertar” en los días fértiles. Entonces, cuando la mujer lo busca, él quizás no tiene la predisposición de cuando todavía no había ninguna marca en el calendario y ella siente que quizás él no tiene ganas de hacerle el amor, o lo que es peor, que no la quiere o que no quiere tener hijos con ella. Ya tenemos a una mujer preocupada, triste y con la sensación de haber sido rechazada. Y el hombre, que no piensa nada de eso, no sabe cómo decirle que no, que lo que le pasa, es que tiene miedo de que sus espermatozoides sean de aquellos lentos y perezosos que no consiguen nunca llegar a ese óvulo que parece que cada día los espere más lejos!

Como esta pareja no haga un “reset” y se sienten muy pronto a hablar de lo que les pasa, y decidan relajarse, disfrutar el uno del otro, e intentar gozar cada día más del sexo, lo pasarán muy mal porque los malentendidos irán creciendo. Lo peor de todo y más cómico a la vez, es que si no lo hablan, se encontrarán ambos sintiéndose prácticamente igual; con la autoestima por los suelos, con sensación de que quizás “no nos amamos lo suficiente”, y lo del hijo que de hecho, era el origen de este desbarajuste, ya quedará en segundo término.

El sexo puede ser increíble si nos sacamos las corazas e intentamos entendernos mutuamente. Sino, puede ser una fuente eterna de conflicto, tocando constantemente con las carencias propias y rebotando en las del otro, que seguramente tampoco son pocas.

 

Si estáis buscando un hijo os tengo que decir que la mente en este caso, más bien estorba. Conectáos con el cuerpo y con el alma, y disfrutad del placer de reencontraros con frecuencia e íntimamente con aquel o aquella a quien amáis. El resto… llegará o no, quién sabe, pero al menos, habréis sido UNO con el otro tantas veces, que habréis hecho una base sólida y fuerte para afrontar cualquier obstáculo que os depare la vida.

(Lo veis? Lo sabía! El sexo es un gran tema y yo todavía no he dicho todo lo que quería, así que amenazo con nuevos capítulos ;)!)

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Míriam Tirado

Míriam Tirado

Consultora de crianza consciente y periodista especializada en maternidad, paternidad y crianza. Me dedico a ayudar a madres y padres a conectar con sus hijos/as.

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